Sostenibilidad

Crecer mejor

Durante buena parte de estos 140 años, progresar significaba crecer. Hoy significa también preguntarse cómo crecemos.

140 años, nuevas preguntas

Competitividad y sostenibilidad, cada vez más unidas.

Eficiencia energética, economía circular, reducción de emisiones, gestión responsable de los recursos o adaptación climática han pasado a formar parte de las decisiones empresariales.

La Cámara acompaña a las empresas en esa transición hacia un modelo en el que competitividad y sostenibilidad están cada vez más relacionadas.

2010

Málaga acoge MEDITOUR, el IV Foro de Turismo del Mediterráneo.

1 Declaración

la Declaración de Turismo Sostenible de Málaga, nacida de MEDITOUR 2010.

Reportaje · 5 min de lectura

De crecer más a crecer mejor: la sostenibilidad entra en la empresa

Durante décadas, el progreso empresarial se midió principalmente en términos de producción, actividad, empleo y crecimiento. Hoy una nueva pregunta se ha incorporado a la ecuación: cómo crecer haciendo un uso más eficiente de los recursos y garantizando la viabilidad futura de la actividad económica.

Cada época tiene sus propios desafíos empresariales.

Para los empresarios de finales del siglo XIX podían ser los aranceles, las comunicaciones o el acceso a los mercados. Otras generaciones tuvieron que afrontar transformaciones industriales, nuevas infraestructuras, crisis económicas o cambios tecnológicos.

El empresario del siglo XXI ha incorporado a esa lista un reto adicional: la sostenibilidad.

Consumo energético, agua, residuos, movilidad, emisiones, eficiencia, economía circular, nuevas exigencias regulatorias o adaptación al cambio climático han dejado de ser cuestiones ajenas a la gestión cotidiana de muchas empresas.

Y el cambio no afecta exclusivamente a las grandes compañías. También alcanza al comercio, a la hostelería, al turismo, a la industria, al transporte y a miles de pequeñas y medianas empresas.

Hablar de sostenibilidad empresarial significa en realidad hablar de competitividad.

Una preocupación que fue entrando en la agenda empresarial

La sostenibilidad no ocupaba en 1886 el lugar que tiene actualmente en el debate económico. Sería anacrónico pretender lo contrario.

Pero la historia de una institución que acompaña a sus empresas permite observar cómo aparecen nuevas preocupaciones a medida que cambia la sociedad.

Un momento significativo de ese recorrido tuvo lugar en Málaga en septiembre de 2010. La Cámara de Comercio y la Asociación de Cámaras de Comercio del Mediterráneo organizaron el IV Foro de Turismo del Mediterráneo, MEDITOUR 2010.

Sept. 2010MEDITOUR 2010 culmina con la Declaración de Turismo Sostenible de Málaga, un instrumento para impulsar un modelo de desarrollo mediterráneo basado en la colaboración y en la mejora de la competitividad empresarial.

La sostenibilidad fue allí presentada como un elemento esencial para la competitividad turística y se destacó la necesidad de cooperación entre países y agentes públicos y privados para garantizar el desarrollo económico del Mediterráneo.

De la responsabilidad a la estrategia

Durante años, la sostenibilidad pudo percibirse como un compromiso complementario a la actividad empresarial. Cada vez resulta más difícil separarla del propio negocio.

Una empresa que reduce consumos también puede reducir costes. Una compañía que rediseña sus procesos puede generar menos residuos y ser más eficiente. Una organización que anticipa las exigencias de sus clientes y mercados puede mejorar su capacidad para competir.

Por eso la transformación sostenible ha ido pasando del ámbito de las buenas intenciones al de las decisiones empresariales.

La pregunta ya no es solamente qué impacto genera una actividad. También es qué riesgos tendrá una empresa si no adapta a tiempo esa actividad.

Y esa transformación tiene especial significado en una provincia como Málaga, donde sectores estrechamente relacionados con el territorio y los recursos naturales tienen un peso determinante.

La sostenibilidad del turismo, la gestión del agua, la energía, la movilidad o la planificación de los espacios productivos no son cuestiones independientes del desarrollo empresarial. Condicionan su futuro.

Las pymes, protagonistas del cambio

Cuando se habla de transición sostenible es fácil imaginar grandes planes corporativos. Pero buena parte de la transformación se produce a una escala mucho más cotidiana.

  • Una pequeña empresa que modifica su iluminación y climatización.
  • Una industria que reutiliza materiales.
  • Un establecimiento turístico que reduce el consumo de agua.
  • Un negocio que digitaliza procesos y elimina desplazamientos innecesarios.
  • Una empresa de distribución que reorganiza sus rutas.
  • Un comercio que cambia embalajes o proveedores.

Cada decisión puede parecer pequeña de forma aislada, pero multiplicada por miles de empresas adquiere otra dimensión.

Y ahí aparece uno de los grandes desafíos de esta nueva etapa: conseguir que la transición sea accesible también para la pyme. Porque adaptarse requiere conocimiento, inversión y tiempo.

El acompañamiento también tiene que evolucionar

La Cámara de Comercio nació para responder a las necesidades empresariales de su época. Su propia historia demuestra que esas necesidades nunca permanecen inmóviles.

En 1886 no existían las preocupaciones actuales sobre eficiencia energética o economía circular. Tampoco existía internet, ni el comercio electrónico, ni buena parte de las herramientas que hoy definen la empresa.

Lo que sí existía era una institución concebida para representar y apoyar los intereses generales de los sectores económicos de toda la provincia.

Ciento cuarenta años después, ese principio obliga a mirar hacia los nuevos retos. La sostenibilidad es uno de ellos.

No porque lo dicte una moda empresarial, sino porque afecta a la manera en la que las empresas producirán, competirán, se financiarán y se relacionarán con sus clientes durante las próximas décadas.

Crecer, pero hacerlo mejor

Las grandes transformaciones empresariales raramente ocurren de un día para otro. Se construyen decisión a decisión.

La historia económica de Málaga demuestra una extraordinaria capacidad de adaptación. La sostenibilidad constituye ahora otro capítulo de esa historia.

El objetivo sigue siendo crear empresas competitivas, generar actividad y abrir oportunidades. Pero a la ecuación se ha añadido algo más.

Ya no se trata solamente de crecer. Se trata de conseguir que ese crecimiento pueda continuar mañana.